En el pasado, los pacientes con cirugía plástica traían fotos de celebridades para mostrarles a sus cirujanos cómo querían verse, pero en los últimos años, esto se está volviendo menos común. Ahora es más probable que los pacientes presenten a los cirujanos sus propias selfies mejoradas utilizando aplicaciones como Snapchat o Facetune. Al parecer, querer parecerte a tus selfies de Snapchat perfeccionadas es un nuevo fenómeno psicológico que los científicos llaman “Snapchat dysmorphia”.

 Las aplicaciones como Snapchat no solo te permiten agregar cosas como cuernos de unicornio y orejas de perro, sino que también ofrecen una amplia gama de filtros que pueden suavizar tu piel, cambiar el color de tus ojos o hacer que tu rostro parezca más delgado. Anteriormente, este tipo de tecnología era mucho más costosa y compleja; normalmente solo verías este tipo de ultraperfección aplicada a las celebridades en las revistas. Sin embargo, en estos días, todo lo que necesitás es un smartphone.

El término Snapchat dysmorphia proviene del trastorno dismórfico corporal (BDD). Las víctimas de BDD están obsesionadas con sus defectos físicos percibidos; estos defectos pueden no ser necesariamente visibles para otros. Al parecer, las redes sociales pueden llevar a más personas a sufrir este tipo de problemas. La investigación ha sugerido que la cultura selfie está cambiando la forma en que las personas se ven a sí mismas. Alrededor del 55% de los cirujanos plásticos faciales han informado que se encuentran con pacientes que eligen pasar por el quirófano para verse mejor en sus selfies.

Existe una conexión entre la publicación de selfies editadas en las redes sociales y los niveles de insatisfacción corporal. Un estudio de 2015 de adolescentes encontró que quienes compartían este tipo de imágenes en las redes sociales tenían más probabilidades de tener problemas de autoestima.

Algunos pueden argumentar que esta nueva tecnología es en realidad algo bueno para la imagen personal, ya que ha “retirado el telón” sobre las posibilidades de edición de fotos. Cuando la tecnología era más exclusiva, se conocía menos, y la persona promedio era más propensa a creer que una foto editada de una celebridad era totalmente genuina.

En respuesta a la controversia en torno a Snapchat dysmorphia, un portavoz de Facetune dijo: “Facetune y Facetune 2 en realidad están rompiendo la ilusión de ideales de ‘cuerpo perfecto’. Todos, desde las famosas supermodelos hasta tu tía, las usan, y todos saben que todo el mundo las está usando. Argumentar lo contrario es ingenuo. Nivela el campo de juego para todos”.

Sin embargo, muchas investigaciones sugieren que este tipo de aplicaciones nos están haciendo perder el contacto con la realidad. Crean un estándar de belleza que no es replicable en el mundo real.

 

 

Fuente: www.periodismo.com

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