La ciudad de Avellaneda continúa consolidando su sistema de gestión diferenciada de residuos, una política ambiental que se implementa desde 2015 y que permite separar los desechos en orgánicos, inorgánicos y sanitarios. En lo que va de 2026, ya se recuperaron alrededor de 51.000 kilos de materiales reciclables, que volvieron al circuito productivo mediante procesos de economía circular.
Así lo destacó Vanesa Zupel, coordinadora de Ambiente de la Municipalidad de Avellaneda, quien recordó que la recolección diferenciada se realiza de manera nocturna, de lunes a viernes, y que la corriente de residuos inorgánicos —que incluye plásticos, metales, vidrio, cartón y papel— se retira de los domicilios los martes y jueves.
Zupel remarcó la importancia de que esos materiales sean dispuestos en buenas condiciones por parte de los vecinos. “Siempre recordamos la importancia de que esos residuos vengan medianamente limpios o sin restos de orgánicos, porque eso genera olor, moscas, problemas y hace que materiales como el cartón se mojen y pierdan valor”, explicó.
En ese sentido, señaló que detrás del sistema hay un grupo de nueve personas que trabaja en la planta de recuperación, clasificando y acondicionando los materiales reciclables. “Cuanto mejor sean las condiciones de higiene, mejor también para ellos y para el material que se pueda recuperar”, sostuvo.
Según precisó la funcionaria, actualmente se recupera un promedio de 14 a 15 toneladas mensuales de materiales reciclables. Si bien reconoció que la cifra todavía representa una porción menor del total de residuos generados en la ciudad, la consideró un dato positivo. “Tenemos cuatro equipos recolectores por día, lo que representa unas 12 o 13 toneladas diarias de residuos en general. De todo eso se recupera lo que se puede reciclar y vender, pero no todo es reciclable y menos si está contaminado con otros residuos, como los orgánicos”, detalló.
Además del impacto ambiental, Zupel subrayó el costado social y económico del sistema, ya que la recuperación de materiales genera una fuente de trabajo para quienes se desempeñan en la planta. En esa línea, insistió en que la separación en origen no es solo una cuestión ambiental, sino también de responsabilidad colectiva.
“Siempre recalcamos que la responsabilidad de la basura no termina cuando uno la deja en el cesto. Continúa hasta que el recolector la levanta, la traslada y llega a la planta, donde hay personas que abren esa bolsa y recuperan lo que se puede reciclar”, afirmó.
Consultada sobre el grado de compromiso de la comunidad con este sistema, Zupel consideró que una parte de la población ya incorporó el hábito de separar residuos, aunque reconoció que todavía queda un camino importante por recorrer. “Creo que hay un grupo de la población que sí y otro gran grupo que todavía no. Puede ser por desconocimiento o por pensar que la separación de residuos o el reciclaje es un mito. En Argentina todavía cuesta instalar que esto también es economía, productividad y un pequeño sector económico”, analizó.
Finalmente, la coordinadora de Ambiente sostuvo que uno de los desafíos es seguir mostrando resultados concretos para sumar más vecinos al sistema. “Con tiempo y mostrando, que es algo que también tenemos que mejorar desde nuestro lado, la gente se va a ir sumando, al menos por empatía hacia el resto”, concluyó.
Fuente: Regionnet.







