Tomás Franzoi lleva el arte de Avellaneda a Uruguay con esculturas que transmiten paz y esperanza

El escultor de Avellaneda, Tomás Franzoi, participa en un proyecto cultural en Paysandú, Uruguay, donde fue convocado por la Intendencia local para crear obras inspiradas en valores como la familia, la paz, la solidaridad y la esperanza. Junto a otros tres artistas, trabaja en la realización de ocho esculturas que formarán parte de un espacio público de encuentro, en el marco de la próxima visita del Papa, prevista para noviembre.

La iniciativa se desarrolla en el antiguo Parque Londres-París, un predio que funcionaba como zoológico y que fue recuperado como lugar de encuentro para la comunidad. Allí, antiguos troncos de eucalipto se convierten en obras de arte con mensajes vinculados a valores humanos universales.

Dos esculturas con identidad regional

Franzoi diseñó dos piezas que combinan símbolos de paz y esperanza con elementos característicos de la región costera. Una de ellas representa un ancla cuya parte superior se transforma en una paloma en vuelo, acompañada por una espiral de tres peces. La composición reúne referencias al río, la pesca y el trabajo, junto con la libertad y la paz.

La segunda obra muestra una vela blanca rodeada por tres figuras que representan a una familia —padre, madre e hijo— abrazándola. La escultura simboliza la unidad familiar y su papel como protectora de la luz de la vida.

Un trabajo conjunto entre artistas argentinos y uruguayos

El equipo está integrado también por el santafesino Juan Carlos Nausneriz, quien creó una representación de una familia uruguaya envuelta en su bandera y otra pieza abstracta que culmina en una paloma.

Por su parte, el escultor chaqueño Sebastián Novak, proveniente de la región del Impenetrable, trabaja en una obra que combina las formas de un templo y un pez para proteger una planta, además de una escultura de una pareja con corazones que representan el amor y la unidad.

El artista uruguayo convocado por la Intendencia realiza una pieza con dos manos que sostienen una paloma y otra inspirada en una llama de fuego.

Arte público a partir de madera recuperada

Las ocho esculturas se realizan sobre troncos de eucalipto colorado que ya estaban cortados y secos, lo que aporta mayor estabilidad al material. Las piezas tendrán entre dos y tres metros de altura, con diámetros de entre 60 centímetros y 1,20 metros.

Una vez finalizado el tallado, las obras recibirán detalles de color y una terminación con barniz para destacar sus formas y reforzar sus mensajes.

Con esta participación internacional, Tomás Franzoi vuelve a proyectar el talento artístico de Avellaneda y del norte santafesino, a través de una propuesta que une arte, identidad regional y valores compartidos.

 

Fuente: Radio Amancer.

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