El Doctor Vital Braida (Mat. 4537), nos cuenta sobre la importancia y beneficios de la lactancia materna, y el vínculo que se genera con la medre y el bebé.

La glándula mamaria de la mujer, que tiene su pleno desarrollo en la pubertad, período que va entre los 12 y 18 años de edad, aproximadamente, y a partir de la producción de unas sustancias llamadas hormonas, que preparan a este órgano para una función maravillosa, EL AMAMANTAMIENTO, también comienzan a trabajar los ovarios liberando óvulos cada 28 días, lo que indica que el cuerpo de la mujer está preparado para un embarazo y todo lo que él conlleva.

Una glándula pequeña, la Hipófisis,  ubicada en la cabeza, encargada de producir y liberar a la sangre una cantidad de hormonas para múltiples funciones del cuerpo humano, en este caso particular, se entera que un ovulito y un espermatozoide se unieron y que están dando origen a una gestación. Una vez que el embrión se instaló en útero, esta glándula comienza la liberar una sustancia específica para la producción de LECHE, la prolactina. A medida que el embarazo avanza en sus días, las MAMAS van creciendo y se van llenando de leche, preparándose para ese momento del nacimiento, en donde el o la bebé, lo primero que va hacer en su vida es buscar ese maravilloso recurso, LA TETA.

Ese/a recién nacido/a, va a querer la mama para dos funciones importantes, la primera para seguir prendida a su mamá y la segunda para comer. Buscarla y encontrarla es su primera función, si lo logra, llega la calma y protección, caso contrario rompe en llanto para que su mamá acompañe su cabecita hasta la teta y así logra su cometido.

Una vez que el o la bebé se prende a la mama, comienza la succión, o sea chupetea, y esa acción de sustraer la leche del interior de ese preciado envase, genera una nueva orden al cuerpo de la mujer para que se siga produciendo leche, de ahí la importancia de tener mucha paciencia en los primeros días para que el o la niño/a se prenda de ambas tetas y genere la succión y el chupeteo adecuados, fundamental para la producción de leche y la alimentación adecuada.

Los dos primeros días, la secreción de las mamas tiene aspecto de leche aguada, se llama calostro, y es fundamental para el o la bebé, ya que esta sustancia sirve para purificar ese cuerpito y proveerlo de la inmunidad (protección de infecciones) básica para los primeros meses. A partir de ahí el niño o la niña irán completando sus mecanismos de defensa con la adecuada alimentación, proveniente del mismo lugar: LA MAMA.

Desde el momento del nacimiento y hasta los 6 meses de edad, el/la niño/a debería alimentarse exclusivamente de la leche materna, por lo que considero una función indispensable de la madre, a la que le deberá brindar tiempo para que esta etapa se cumpla: EL AMAMANTAMIENTO. Si, por circunstancias extremas la mamá no puede permanecer todo el tiempo con su bebé, existe la posibilidad de que se extraiga leche, la guarde en la heladera, y una persona sustituta pueda brindar con una mamadera esa leche, después de entibiarla al baño maría.

Después del sexto mes de vida del niño o niña, se comienza con alimentación COMPLEMENTARIA, que para nada implica quitar la teta. Esto significa sumar al amamantamiento algunas comidas como zapallo, calabaza, zanahoria, manzana, etc., por lo menos hasta completar el año de edad.

Se sabe de todas las propiedades de la leche materna en cuanto a calidad alimentaria y provisión de anticuerpos para muchas enfermedades infecciosas, pero también se sabe de una propiedad esencial de la TETA y que es nada más ni nada menos que un vínculo de AMOR, que solo este acto puede brindar.

¿Hasta cuándo se debe dar la teta? Hasta que el niño/a tenga ganas de chupetear y hasta tanto la madre disponga de su teta y amor para ello.

 

 

Fuente: Dr. Vital Braida – Médico de Familia – Mat. 4537.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

12 + 18 =