Errores que no hay que cometer después de entrenar

Te dejamos algunos hábitos que es mejor evitar cuando terminas de hacer ejercicio.

Podés cometer muchos errores después de un entrenamiento sin darte cuenta. Cuando hacemos ejercicio consumimos muchas calorías y eliminamos mucha agua del cuerpo a través del sudor.

Por eso debés beber lo suficiente durante y después del entrenamiento. La cantidad recomendada es alrededor de 30 a 35 ml por kg de peso corporal, más 500/1000 ml por cada hora de actividad física. La mejor opción es agua mineral normal.

Las bebidas deportivas suelen tener un precio elevado y a veces contienen mucha cantidad de azúcar. Las gaseosas, las bebidas energéticas o los jugos y el alcohol tampoco son una buena opción.

El estiramiento es importante para reducir el pulso, la frecuencia cardíaca y para que el cuerpo descanse. Además, relaja los músculos para prevenir las lesiones y la tensión muscular.

Cualquiera que haga mucho deporte y queme muchas calorías tiene hambre. Especialmente después del entrenamiento, la tentación para darse el gusto de algo sabroso es grande. Pero deberías evitar dulces, comida rápida, alimentos grasos, pan blanco y papas fritas.

Luego de un entrenamiento de fuerza se debe comer algo que contenga proteínas ya que los músculos la necesitan para crecer. Un yogurt con banana es perfecto o un trozo de carne o de pescado. Quienes han entrenado la resistencia deberían comer proteínas acompañadas de algo de carbohidratos para reponer sus reservas de energía. Una rebanada de pan integral o copos de avena son perfectos.

Después de tu entrenamiento, podés comer: yogurt natural con fruta, verduras, avena, pan integral con queso, ensalada, pollo, pescado, nueces y palta. No comer nada es tan malo como comer demasiado o algo equivocado, porque después del ejercicio las reservas de glucógeno están vacías y nos encontramos débiles. De 15 minutos a una hora después del ejercicio es el mejor momento para reponer la energía. Si esperás más de dos horas, te arriesgás a que los músculos se queden sin suministro. Incluso si querés perder peso, deberías comer algo después para mantenerte en forma a largo plazo.

Descansá tras hacer deporte. Dormí al menos ocho horas después de una sesión larga de entrenamiento para empezar el nuevo día en forma y descansado. Podés darte un baño relajante de agua caliente. Lo mejor es tomarse un día libre cada tres días seguidos de enteramiento para que los grupos musculares se regeneren lo suficiente. Si entrenás diferentes músculos en dos días, por supuesto podés volver a entrenar al día siguiente.

Pero no debés acostarte inmediatamente después. Relajarse en el sofá está bien pero ir directamente a la cama no es una buena idea. El cuerpo necesita tiempo para bajar las pulsaciones. No es recomendable irse a dormir directamente después del ejercicio a menos que hayas hecho una clase de yoga.

Fuente: lt10.com.ar

Deja una respuesta