Desde que tenía cinco años, Timofey Klevakin estaba interesado en el levantamiento de pesas, viendo a su padre entrenar en un gimnasio improvisado en su pueblo natal de Shalya, en los montes Urales, en la Rusia rural. Al darse cuenta del interés de su hijo, Arseny Klevakin comenzó a entrenarlo, a pesar de las protestas de su esposa, preocupada de que fuera demasiado joven.

A la edad de seis años, durante una competencia regional de levantamiento de pesas, Timofey logró sorprender a los asistentes y jueces levantando pesas de 55 kilogramos. Ha estado trabajando duro desde entonces, y el ahora niño de 11 años se está preparando para romper el récord nacional de peso muerto para su categoría, levantando una barra de 105 kilogramos.

Durante la Copa Asiática de este año, que se celebró este verano en la ciudad de Chelyabinsk, Timofey logró levantar un peso muerto de 100 kilogramos, lo que es bastante impresionante teniendo en cuenta su corta edad y su débil peso de 38 kilogramos. Pero lo que realmente atrajo la atención fue su régimen de entrenamiento, que incluye voltear llantas de tractor de varias veces su peso, y tirar de tractores y automóviles grandes con la ayuda de cinturones elásticos.

En su pueblo natal, Timofey es considerado un héroe por realizar hazañas que muchos adultos no pueden. De hecho, habitualmente se enfrenta a hombres adultos en competencias de levantamiento de pesas, algunos de ellos medio siglo mayores que él.

Una de las cosas más notables de Timofey, es que entiende que para cumplir su sueño de convertirse en campeón debe ponerse a trabajar y renunciar a algunas de las cosas que le gustan. Mientras que otros niños de su edad juegan, él entrena en el gimnasio al menos tres veces por semana, y ha renunciado a los dulces y platos favoritos para llevar la dieta de un atleta.

La madre del niño, así como algunos expertos en desarrollo infantil, están preocupados de que el intenso entrenamiento con pesas pueda tener efectos adversos en su salud, particularmente en su columna vertebral y rodillas, pero Arseny Klevakin insiste en que siempre tiene cuidado de no presionar demasiado a su hijo.

 

Fuente: www.periodismo.com

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