El futbolista de Villa Ocampo, Alan Ortiz de 20 años, sufrió dos roturas de ligamentos cruzados y estuvo a punto de dejar el fútbol. Tras el apoyo importante del referente de Racing, Lisandro López y superar la angustia, pronto firmará su primer contrato en el Racing Club de Buenos Aires.

Primer sueño cumplido

El fútbol guarda infinidad de historias de desertores. De talentosos que, por falta de esfuerzo o de suerte, no llegaron adonde soñaron en un momento. Algunos quedaron en el camino por graves lesiones, otros porque no estuvieron dispuestos al sacrificio o flaquearon mentalmente.

Y están aquellos que, del otro lado de la línea, los que jamás dejaron de creer en sus condiciones, batallaron sin claudicar. Alan Ortiz, de 20 años, es un reflejo más de estos, de los tantos que también existen en el mundo de la pelota.

Volante creativo que integra el grupo de sparrings de la Primera, el oriundo de Villa Ocampo, Santa Fe, es uno de los dos chicos (Agustín Rojas, el otro) que hace días recibió la noticia que todos los juveniles sueñan: le comunicaron que firmará su primer contrato profesional, con lo cual quedó al margen de la lista de chicos que, por cumplir 21 años (el 24 de mayo) como él en este 2020, se alejarán debido a que el club no les ofrecerá colocar la rúbrica en el límite de edad máxima establecida para hacerlo.

Y es ahora, entonces, cuando a Alan se le vienen a la cabeza la lucha que le dio a dos graves lesiones, la angustia que recorrió su alma y el apoyo que recibió de mucha gente.
Personas a las que siente que le debe parte del futuro cercano que se le avecina.

Allá por junio de 2019, el ocampense se reponía de la rotura del ligamento cruzado anterior y de un menisco de la rodilla izquierda. Su ánimo estaba socavado. Ya era demasiada mala suerte. Porque tiempo atrás había sufrido las mismas lesiones, pero en la otra rodilla.

Le llegaría el tiempo de poner a prueba su personalidad nuevamente. Después de un bajón, fue redescubriendo su propia capacidad para sobreponerse a las adversidades. Apareció el espíritu de resistencia, impulsado por palabras de contención. Entre ellas, las de Lisandro López, una vez que ya fue operado.

“Un día, cuando estaba en la pensión, hubo una producción de fotos para periodistas entre figuras de Primera y jugadores de Inferiores.
Después de la sesión, “Licha” volvió a la pensión y me vio solo, tomando mate. Me preguntó si podíamos tomar juntos y ahí tuvimos una charla que nunca voy a olvidar”, contó Ortiz.

Y fue al detalle en declaraciones a Racing de Alma, en 2019: “Lisandro me pidió que no largara todo. Me aseguró que en lo físico no iba a tener problemas en recuperarme, pero que tenía que estar más fuerte que nunca de la cabeza. Me explicó que son cosas que pasan en el fútbol y que, si ya lo había podido superar años antes, ahora también iba a poder. Yo no podía creer que una figura como él supiera que yo me había jodido la otra rodilla”.

El llanto de Alan, tiempo atrás, hoy es un recuerdo que le permite darle un valor muy especial a su inminente condición de profesional. “Cuando me dijeron que me había lesionado de nuevo, me fui a la zona de las parrillas del club y me puse a llorar solo. Vino Cecilia (la psicóloga) y me contuvo.

Estuve tres días en la pensión, muy bajoneado. No podía parar de pensar. Por eso el club me mandó una semana a Santa Fe”, recuerda este mediocampista explosivo, desequilibrante en el uno contra uno y con buen pase.

En aquellos momentos veía muy lejos esta posibilidad. Premio a su resistencia.

 

Fuente: Radio Amanecer.

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